sábado, 20 de octubre de 2012

Claramente confuso.

Se seca este pseudo manantial... se agota y no se vé nada que ande en la vuelta y que sirva de inspiración para la mente.  Como la fiebre de las redes sociales que en un principio atraparon a casi todos por generación y que fue mermando en interés hasta quedar adeptos de 3 tipos  los fanáticos que siguen publicando algo todos los días; los curiosos que se meten para saber en qué andan los prójimos pero publican cada vez menos y en tercer lugar lo no adeptos.

Desde hace un tiempo se ha secado mi tintero, o me he quedado sin cosas para decir, cosa que me hace un poco infeliz porque siempre tengo algo en mente y sé que hay algún adepto de mi blog esperando algún divague que suene serio y quede lindo a la vista y lo saque de alguna cavilación.  

Sin embargo, como el fenómeno de los niños (el climático, no los de la escuela) ha vuelto esa inestabilidad que precede a la tormenta; aumentan las gotitas en el parabrisas de mis lentes y sé que pronto volverá a salir agua de esta fuente.  Porque cíclicamente nos secamos, nos hastiamos hasta de nosotros mismos hasta que aparece un algo o un alguien que nos devuelve la frescura igual a la que deja el olor a tierra mojada.