lunes, 20 de febrero de 2012

karuna

Lo empecé a buscar antes de que terminaran los créditos del programa de Lanata.  Desesperadamente, googlée esa palabra para confirmar lo que había visto en el documental hecho en Katmandú, Nepal y acompañado por especialistas estadounidenses, ingleses y un monje budista francés.

Este monje que en su vida anterior -si puede llamarse asi- sumamente culto y de elite, comenzó siendo solamente un turista que se interesó en conocer a los maestros de la meditación del Tíbet pero, su "abducción" a esa tierra fue tal, que ni bien terminado su doctorado en Genética Molecular en el Instituto Pasteur, se mudó a un monasterio en Nepal.  Y comenzó su tarea envuelto en todos los sentidos (el físico y el metafísico) en el karuna.

Photo by UW-Madison, University Communications© Board of Regents of the University of Wisconsin System 
Mientras tanto, el especialista de USA hacía estudios sobre ciertos momentos o estados emocionales,  la manera de medirlos, los factores que acompañan ese estado en nuestra vida y la zona del cerebro relacionada con el elixir que todos buscamos: la felicidad.

El monje habla de lo que Lanata le pregunta: tiene un par de zapatos para andar afuera y otro para andar dentro del monasterio; la túnica bordeaux y mostaza y un cuarto donde es bienvenido. "¡Soy libre!", dice, con una sonrisa serena y convidadora.
Habla de lo que hace: está a cargo de 20000 niños que se educan en Escuelas Bambú, resistentes a sismos y baratas de construír y que albergan al 62% de la población masculina... vayan sacando la cuenta con el tema de la educación por género.  Atiende varias clínicas karuna donde pasan casi 40 mil personas al año; a la gran mayoría se les enseña a convivir con el miedo del tiempo que les resta vivir, de lo que vendrá después para su conciencia y para la vida de los que quedan en esta tierra.

Googleo: Karuna y me saltan estilos de Reiki, clínicas naturistas, medicina estética, etc, etc.

Pero yo ya sabía lo que buscaba, solamente que no encontraba la confirmación que quería encontrar en el primer lugar de la lista.
La especialista inglesa en religiones variadas define la compasión, finalmente.  KARUNA. Describe la deformación que esta palabra ha padecido a lo largo del tiempo asegurando que ser compasivo no es sinónimo de tener lástima; la compasión es no querer ver sufrir al otro, tratar de aliviar ese pesar y sobretodo, vivir de modo de no hacer lo que no queremos que nos sea hecho.

El Dr. en Genética derivado en monje explica que el amor compasivo, en su definición de raíz, el amor altruista, es la base de toda nuestra vida, nuestra salud, nuestra evolución como personas.

El especialista en cerebros ha medido la felicidad de la gente (que curiosamente no es incrementada por la riqueza).
No sé en qué unidades se mide, pero mientras que aquellos miembros de la investigación que se declaran felices muestran parámetros de 0,03, el Dr. Monje muestra un parámetro de 0,45.

Gracias a karuna, Matthieu Ricard es el hombre física, metafísica y científicamente más feliz del mundo.

http://www.youtube.com/watch?v=kMsyujdNfDg&feature=related

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