sábado, 17 de septiembre de 2011

Changement de pied

Foto: Nikolay Krusser
Lo poco que sé de francés lo estoy volviendo a aprender en el ballet, que también estoy volviendo a aprender.  Hace unas semanas recibí la divina noticia de que gente como una (¿?) podíamos ir con Verónica para volver a ser Angelina Ballerina.  Y ahí andamos.  Arrancamos como 9, tres se enteraron de que estaban embarazadas en las primeras dos semanas y el resto se turna entre lumbalgias, rodillas inflamadas, metatarsos desplazados y cervicales complicadas... en fin.  Lesiones propias de la edad a la que una se le ocurre volver a las tablas. Pero el resto anda divino, no todo es drama.
Por eso esta entrada la estoy escribiendo cómodamente sentada con un almohadón eléctrico Olmos, que vibra y da calor... y tiene como 50 años.  Si quedo electrocutada y me rostizo en este momento, espero haberle dado "publicar entrada" antes.

Y bueno, se supone que somos experimentadas y entendemos cuando nos hablan en francés y tenemos que darle al paso para no quedar pegadas.  Pero, terminamos chocando entre nosotras y la profe paaaaaaara la música para explicarnos a gente de 25-35 pirulos como si fuéramos niñas de nuevo. Linda experiencia. Linda, linda. De verdad.

"Changement de pieds" (lo saqué del google, ¿eh?, una cosa es entender y otra es poder escribirlo bien) dijo la prof, y eso fue lo único que agarré y que recordé de mis 12 años.

Significa cambiar de pie en un salto donde uno sube con un pie adelante y ese luego baja atrás.

Significa cambiar de pie. 

Y como desde hace un tiempo ando mística superficialmente hablando, es decir, toda la mística que saco sale de "Eat, pray, love" o de "Sabrina", pero bueno por algo se empieza y se puede seguir por ahí; me he puesto a pensar que no solo entre mi malla sudada al final de la clase hago el changement. Supe que cuando uno piensa en otra persona y le envía luz y amor, independientemente de lo que esa persona sea para nosotros, estamos sanando el alma y habría que creer que esos deseos le llegan al destinatario.

Putear un poco menos, me lo ha dicho mi "gurú" Irmita, consejo que el masculino que habita en mi casa le debe estar agradeciendo.  Yo puteo por casi todo y a grito pelado.  Cuando me pego, cuando me pincho, cuando se me vuelca la leche... menos en la clase... soy bien educadita pero saco para afuera de esa forma.
Como el día que llegábamos de no sé dónde y lo primero que hizo la perra fue mear en la alfombra de contenta que estaba de vernos.  Irreproducibles palabras brotaron del fondo de mi garganta mientras mi marido, en la vereda todavía, intentaba explicarle algo a una vecina que se acercó.  Cuando él entró y yo estaba más tranquila despues de la descarga de improperios, le digo: "la perra me meó toda la alfombra!"... "ya nos enteramos, amor", me dijo.


Changement de pieds. Buena idea para empezar a pensar en lo que pensamos que nos hace bien, pero nos hace mal.  Hacer ejercicio. Gimnasia mental para ver si cambiando el paso, cambiamos algo que nos haga sentir más plenos y no haga decir a los vecinos: "ahí vá la loca de al lado", sobretodo cuando me ven de calza, calentadores y rodete.

Gracias a Irma por hacerme ver que todo lo que enviamos, vuelve en la misma forma. Por guiarme a cambiar el paso.
Gracias a Verónica por volver a enseñarme el changement de pied y a resignificarlo.