martes, 16 de agosto de 2011

todo tu mundo... cambia

Llueve.  Mucho.  Y entre el ruido que hacen las gotas contra las hojas del lapacho que está afuera, suena también la dulce voz en francés  de Carla Bruni.  No suelo trabajar escuchando música porque me pongo a cantar y me distraigo, pero como de francés no entiendo un pomo no me preocupa la distracción.
Ahora sólo pienso en la tranquilidad de este momento y en los nervios de un alma querida que mañana será Mamá por vez primera… y se convertirá en dos almas.  Pienso en mi tranquilidad y su ansiedad; en mi seguridad de que todo estará bien porque tengo dos almitas acopladas y en su incertidumbre por la llegada de la suya nueva.
Paró la lluvia.   Y sigue sonando la música francesa, esta vez entiendo un “tute le monde” o algo así (evité buscarlo en google, clap, clap) y pienso que tute le monde de mi amiga cambia mañana y junto con el de ella, el nuestro también: el de su círculo de amor, de amistad, de energía, de femineidad que nos rodea como un halo invisible pero fuerte como un escudo forjado.
Va cayendo la noche y la certeza de que mañana llega una vida nueva a nuestro círculo, que nos cambia para siempre, que nos hace uno más, se hace cada vez más cierta, más intensa y aguda.
Amiga, no temas que el devenir de la vida nos encuentra juntas; piensa en las que pasamos por el puente de un parto y llegamos sonrientes a la otra orilla.
Amiga, fuerza.
Mañana seguramente, no llueva.