martes, 12 de abril de 2011

biblia para ateos

Una gran amiga (que se declara atea, pero podría ser perfectamente la más ejemplar de los creyentes), me envió información acerca de este nuevo libro: The Good Book (El Buen Libro).  Viene siendo como un The God Book que, salvando mi mala gramática in english y porque seguro que lleva un apóstrofe, representaría el libro de Dios más comunmente conocido como la Biblia, pero ésta, ésta es para los a t e o s.

El autor de este libro es un señor bien contemporáneo llamado AC Grayling, docente de la Universidad de Londres, Supernumerario en Oxford, autor de unos cuantos y abultados libros... y ya quedé mareada, porque la filosofía no es mi punto fuerte, ni siquiera me gusta o no me la presentaron debidamente en sociedad. O nunca la entendí. Será por los destrozos que saben hacer algunos profesores del liceo con la cuestión filosófica y cuento: en 5to, estábamos en clase de Filosofía filosofando sobre la escala de valores.  Yo me mantenía callada como hago cuando todos los que gustan de escucharse a sí mismos se escuchan y quienes no le siguen el hilo por distraídos o los lambetean, también los escuchan y asienten con la cabeza como conejo de duracell.  Entonces, la más favorita de la profe alzó su estentórea voz para dejar constancia de que la escala de valores depende de cada uno, es individual, intransferible, inamovible y es tan variada como indivíduos habemos. (¿?)!!!!!
La profe (que ojalá tuviera el 1% de la genética filosófica de Grayling) casi la aplaude, pero para no exagerar se limitó a decirle "sobresaliente!" hasta que la que sobresalió fué mi propia voz iracunda, declarando de la forma más omnipotente que pude, que ¡¿para qué corno la sociedad se rige por una escala de valores, si acá están diciendo que cada quien tiene la suya?!  Me fuí derechito a febrero.

En el asunto del mail que me mando mi amiga  (cuyo nombre significa; "Guerrera, mujer que estremece con la fuerza de un rayo.") decía A CRITERIO DE CADA UNO así, con mayúsculas y estoy segura que ella misma lo escribió.  Y ahí me dí cuenta de que uno puede dejar a criterio de los otros su manera de hacer, pero siempre será juzgado o reconocido por los valores que emplee en la jugada, eh!
Y este libro, El Buen Libro, no hace otra cosa que ratificar -al menos para mí- que todos creen en algo, aunque digan que no es así. Porque voy a estar atenta a las estadísticas, jaja, a ver cuántos ateos se compran su Biblia, para creer que alguien puede decirles cómo vivir, aunque sin interpretaciones arqueoantropológicas, antropoilógicas o lo que venga.

Yo creo.  Creo que todos creemos en algo, en alguien o simplemente, en nosotros mismos.