lunes, 28 de febrero de 2011

Deimoniones.

The Golden Compass
Es lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en mis retoños… son unos deimoniones.  Aunque la palabra se parezca mucho al innombrable –para algunos- lo que representa un deimonión está lejos de cualquier cosa del mal, aunque no lejos de lo sobrenatural.  Sócrates les llamaba “su voz interior” y creía en su existencia.  Y alguno que se tomó en serio la cuestión dedujo que la cantidad de polvo que nos rodea a niños y adultos y su intensidad, determina el deimonión y que éste cambia de forma animal mientras somos niños, pero en la adolescencia pierden esa capacidad y si te tocó un gorrión o un gorila, ahí te conformás.
En la película La Brújula Dorada aparecieron en su esplendor: monos, gatos, águilas que acompañaban a su alma gemela humana para protegerla; y estamos tan fuertemente ligados a ellos que sólo la muerte nos separa, o sea, viene siendo como un matrimonio bien consolidado. Y otro punto interesante es que solamente las brujas pueden separarse temporalmente de su deimonión, así que capaz que no es tan difícil para algunas de nosotras.
Los deimoniones representan realidades paralelas que los griegos unieron en un solo término daemon mientras que otras culturas los dividen entre ángeles y demonios.  O si buscamos una manera alternativa, podríamos decir que tienen que ver con nuestro animal totémico, tema de otra discusión.
Después de toda esta explicación yo digo: ¿por qué mis retoños me hacen pensar en deimoniones? Será porque están pegados a uno toda la vida, porque van cambiando de forma hasta la adolescencia y porque indiscutiblemente, son la voz de nuestra conciencia o la más tierna de las protecciones gracias a su amor incondicional.

3 comentarios:

Juan Polti dijo...

Muy lindo! dan ganas de ver "La Brújula Dorada"

María Belén dijo...

Ganó un Oscar por mejores efectos especiales y tiene buenos actores. Gracias por el comentario!

Margara dijo...

¿y no se puede poner Bueno, más que Divertido?
Lo digo entonces, Bueno.