lunes, 28 de febrero de 2011

4 bodas y un... solo vestido!

Un frívolo caos.  Bueno, desde el punto de vista glamoroso, por supuesto. Una tarjeta que llega, otra que se suma (qué lindo), una más -cómo se casa la gente, che!- y finalmente la cuarta.  Y digo tarjetas por ponerle forma, porque hasta ahora tenemos pura invitación virtual. Cuatro. En el censo de 1908 un tercio de la población estaba casada y para el de 1996 ya eran aproximadamente la mitad.  No me pidan cifras de divorcios, porque no me interesa fijarme, che. Convengamos que  durante el 2008 tuvimos la estadística del círculo familiar - amistoso elevada: un casorio por mes. Sí. Y sacando alguno que se habrá superpuesto con otro y donde tuvimos que ponderar entre grado de amistad, lejanía de nuestra ciudad, gente conocida y valor del regalo... suena feo, pero con 12 bodas en puerta más vale que te fijás en los presentes.  En fin.  
El 2008 ya pasó, pero estadísticamente hablando -y seguro que mal- tenemos cuatro matrimonios en un mes y yo ya gasté la variedad de vestidos pa ir.  El glamour ocupa un 38 % de mis prioridades cotidianas que si me pongo a valorar no me da el 100 % para todo lo que tiene prioridad. Pero como bien dije al principio, este es un frívolo caos pero tiene luz al final... los invitados son de barras distintas! 
A le lu ya! 
Igualmente, siempre aparecen reiterada caripelas -eso dirán de nos- pero bueno, yo tengo un solo vestido lindo, lindo y cómodo.  Y glamoroso.  Y mi pareja de baile, difícilmente use una camisa distinta a la de nuestro casamiento, y nadie se dá cuenta.  Conclusión: tengo que bajar mi % de glamour. Y hacerme socia de ese sector de la social donde la gente no hace fiesta pa casarse... se acomoda bajo el mismo techo y chau!

Nota: Amoooo los casamientos!  Pero el tema de los vestidos ninguna mujer puede negarmelo.  Y les cuento a los hombres que una familia no fue a nuestra fiesta porque el señor no tenía traje.  ¿Vieron?

No hay comentarios: